jueves, 19 de junio de 2014

Secundaría, un nuevo comienzo - Día.

Tiempo después de lo sucedido con Cinthia, Miguel dejo de hablarse con muchos de sus compañeros, no por que se sintiera deprimido, sino porque un día, el día de su cumpleños número catorce, las chicas del salon se pusieron deacuerdo para hacer una broma. La broma consistía en no dirigirle la palabra en el día de su cumpleaños, y que Miguel como no esperaba nada en su día se asombro al darse cuenta de que todo mundo lo ignoraba como si fuera radiactivo o tuviera una enfermedad contagiosa. Por supuesto que se molesto y no se hablo con muchas chicas durante días, pero hubo una en especial a la que no le habló en lo absoluto durante mucho más que solo unos días, Polet por supuesto. Los días pasaron como suele suceder con todo en la vida.
Miguel, que de vez en cuando fijaba los ojos en Polet y pensaba que era absurdo que a una persona con la que se llevara tan bien no le hablara por una broma tonta, y que era la única a la que no le había soltado palabra luego de ese día.

Polet tenía más amigos de la misma aula, y como el grupo en general era unido, se reunían en un lugar que llamaban "la cueva". El turno al que asistía era vespertino, por lo tanto las veces que no había clase, por que el maestro no iba o porque se enfermaba, las reuniones eran siempre en la cueva.
Miguel se hizo diestro en un deporte llamado Crossbol junto con una persona que pasó a ser su mejor amigo, Jair. Los dos aprovechaban su tiempo libre en la cancha de Crossbol, junto con Efren y Eusebio.

Un día Polet le Habló a Miguel y él respondió algremente, esa platica tan amena terminó en una pregunta:
- ¿Por qué dejamos de hablarnos? - le dijo Miguel.
- Por la broma que te hiciomos - respondía ella reflenjando que era una estupidez.
Los días pasaron y lentamente la amistad, de dos jóvenes que en un principio se hicieron buenos amigos y luego se separaron por el orgullo de Miguel, fue mejorando.

Un día de tantos en el que el maestro no iba a dar clase, una reunión muy peculiar se celebró en "la cueva" era de noche por lo tanto estaba oscuro. Polet estaba senatada en las piernas de uno de los compañeros de Miguel; Ricardo el niño más bajito del salon pero no el más tonto ya que había tenído dos novias hasta el momento y una de ellas era la considerada más bonita del grupo. Ellos se besaban y Miguel los vió.
La cabeza de Miguel estaba tan llena de emociones que lo único que se le ocurrió fue irse del lugar, después de todo ¿Qué podía hacer un niño de catorce años en una situación como esa? Solo era su amiga.

Al día siguiente Miguel escuchaba decir a Ricardo que le había tocado un seno y que no creía que ella fuera a dejarse en el primer "faje", Miguel que solo escuchaba atentamente, penso lo peor de la chica que era su mejor amiga, pero sin embargo sigueron hablandose, ella no tenía novio y Míguel solo era su amigo.

La amistad cada vez los unía más y los días pasaron hasta que pasó uno en especial en el que Miguel compró paletas de caramelo rojo junto con Polet y pasó todo el tiempo con ella como solían suceder los días siguientes. Miguel sintió de nuevo lo que era querer a alguién. Él, que sin cometer el error de su primera vez no se lo dijo rápido, dejó que fluyera naturalmente.
Ellos jugaban a pasarse las paletas por los palos sin tacarse los labios, pero Miguel solo esperaba una oportunidad en la que ella se acercara lo suficiente para plantarle un beso, ella parecía darse cuenta y lo hacía, se acerba lo suficiente, pero se alejaba, el juego terminó y al día siguiente lo repitieron.
Ese día Miguel pasó el palo de la paleta de dulce y sintió por fin aunque sea por muy poco tiempo el roce de los labios de Polet, los dos se sonrojaron. Miguel se enamoro de Polet.


No hay comentarios:

Publicar un comentario